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Clarín en el lugar de las tragedias de los cuatriciclos: “Acá hay accidentes todos los días”

La arena es engañosa y hasta el paseo más tranquilo en cuatriciclo puede terminar mal. Agustina Queirel, la mujer que murió el miércoles en la zona límite entre Pinamar y Costa Esmeralda, no iba haciendo willy -las ruedas delanteras despegadas del piso- ni venía a gran velocidad: se topó con un médano cortado por el viento y volcó de frente. Los acompañantes se salvaron, pero ella se sostuvo con las manos y el respaldo del asiento le aplastó la cabeza.

Acá hay accidentes todos los días y en general no hay heridos de gravedad. La gente se para y se va”, explica uno de los guardavidas que trabaja en la seguridad de las playas de Pinamar. Los turistas ni siquiera avisan a los guardavidas, porque no quieren reconocer que traspasaron la zona de propiedad privada, a pesar de los carteles que indican que está prohibido pasar.

El problema es que cada cierto tiempo, la suerte no acompaña. Este sábado, a 10 metros de donde murió Queirel, Emilio Salinas, de 32 años, falleció tras el choque de un cuatriciclo y un UTV, muy parecido al cuatri pero con una estructura que hace de techo.

En febrero de 2019, otra mujer falleció tras un accidente con un UTV. “Justo no tenía casco y se partió el cuello”, recuerda otro de los rescatistas de malla roja que la asistió hace casi tres años.

El accidente del miércoles

Queirel, la correntina de 34 años que se accidentó hace cuatro días, falleció en el acto. Había pasado el empalillado que marca el inicio de los terrenos privados, no llevaba el casco e iba en el mismo asiento junto a una amiga y dos niños, lo que es ilegal. Un cuatriciclo puede llevar a un máximo de dos personas y nunca a niños tan pequeños.

Controles de acceso cuatriciclos en La Frontera, en Pinamar Norte. Dicen que muchos turistas se sacan el casco despuès de pasarlos. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Sus hijos, de dos y siete años, y la amiga fueron atendidos en los centros de salud locales y fueron dados de alta, pero la mujer murió en el acto y quedó tendida en la arena.

Así la encontró Pedro, el guardavidas que estaba de turno. “Una 4×4 me había venido a buscar, así que salí para allá. La misma camioneta salió para la zona del accidente de nuevo y antes de que yo llegara se llevó a la otra mujer y a los nenes. No esperaron”, relata.

“Yo llegué y no había nadie. Era un día de mucho calor y la mayoría de las familias estaba en la zona donde ponen los gazebos en hilera mirando al mar. Es más tarde cuando la mayoría de vehículos cruza, después de las 5 de la tarde”, sigue.

Un vehículo UTV baja por los médanos en una zona donde está prohibida la circulación. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Un equipo de Clarín recorrió la zona este fin de semana, horas antes del accidente de Salinas. A unos cien metros del lugar donde encontraron el cuerpo de Queirel, un grupo de gente en dos 4×4 y un cuatriciclo pasan el día. Se escucha el rap “Dance Crip” de Trueno, a pesar del viento y la distancia. Una pareja cruza los médanos a velocidad y sin casco. Cruzan el mismo médano en el que murió la mujer hace dos días. Sonríen y la chica hace deditos de paz para la foto. Por otro lado, anda una moto y más allá unos nenes con una tabla hacen sandboard.

Conductores sin experiencia

Las pericias todavía no concluyeron, pero a modo de descripción general, los guardavidas cuentan que el cuatriciclo venía del Sur hacia el Norte, por la zona de “La Frontera”, en un sector agreste de médanos que es propiedad privada.

A la altura de la línea no demarcada que limita Pinamar de Costa Esmeralda, el cuatriciclo sube a un médano de altura mediana que en vez de descender de manera combada, de pronto se interrumpe.

“Los días anteriores hubo mucho viento del sector noreste y eso va recortando los médanos. Se encontraron con una caída abrupta. Si hubieran venido a más velocidad habrían volado los cuatro, pero como iban lento la mujer se sostuvo. El cuatriciclo cayó de punta, de frente, y luego volcó hacia adelante”, describió minuciosamente uno de los guardavidas.

Carteles que indican la prohibición de circulación por la zona de médanos en La Frontera. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Fueron 400 kilos cayendo encima de la mujer. El rescatista sigue: “Este accidente es uno en un millón. No venía para nada rápido, como si andan otros”. El cuatriciclo fue encontrado a menos de cinco metros del lugar donde se interrumpía el médano.

Con más experiencia y conocimiento también podrían haber evitado el accidente. “Se puede bajar un médano cortado. El problema es no frenar. Con la inercia el vehículo vuela. Lo que hay que hacer es subir al médano de costado, frenar en la punta para ver cómo sigue y si se corta, hay que esquivar esa zona de costado o tirarse hacia abajo pero en velocidad cero”.

La seguridad en La Frontera

La situación es difícil. En temporada, cruzan el límite entre Pinamar y Costa Esmeralda unos 15.000 vehículos por día, entre cuatriciclos, UTV, camionetas y motos. Todos llevan gazebos y elementos de playa para pasar el día cerca de los paradores de playa. Se apostan frente al mar, pero cruzan el límite de la playa pública para correr por los médanos, pasear o directamente trasladar el campamento a la otra zona, mucho más agreste.

La circulación de los vehículos está permitida por un corredor seguro en el que se puede andar a 40 kilómetros por hora como máximo, hasta donde hay un empalillado con carteles que desalientan el paso: “Fin de zona segura”, “Evite el secuestro de su vehículo”.

“Constantemente tenemos que reponer los carteles porque la gente se los lleva. Los palos se los roban y los prenden fuego. Hay mucho vandalismo”, cuentan en la zona a este diario.

Por otra parte, hay un control vehicular en el acceso, en el que se controlan registros y se pide a la gente que respete las normas. “Pasan con el caso puesto y se lo sacan. Llevan el cuatriciclo en la caja de la 4×4 y después lo usan, aunque no tengan licencia o se la prestan a otros”, agregan las fuentes.

La zona de La Frontera se extiende por siete kilómetros y el área pública tiene unos 300 metros de ancho desde la costa. Hasta llegar a la ruta 11, la zona agreste privada donde se meten los vehículos todo terreno, hay unos tres kilómetros.

La Frontera, en Pinamar Norte, donde hubo dos muertos en tres días. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Con la cantidad de vehículos que pasan el día en la zona y sin más “apoyo policial” se vuelve “difícil” de controlar la vasta extensión de playas para que nadie pase al sector privado, reconoció a Clarín el secretario de Seguridad de Pinamar, Lucas Ventoso, quien pidió presencia policial en esa zona.

Otro problema que advierte Ventoso es que este tipo de vehículos no tienen identificación visible. “No hay ley provincial o nacional que obligue a patentarlos, sí tienen número de motor, identificación de Aduana, pero no patente. Entonces se hace muy difícil identificar a quién pertenecen”, explicó.

“Pinamar se va a convertir en la capital nacional de la donación de órganos”, dijo con dureza el funcionario municipal, luego de conocida la muerte de Salinas.

Pinamar. Enviada especial

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